En el año 711 los
musulmanes procedentes de Arabia llegaron a la ciudad después de cruzar el
estrecho de Gibraltar y le cambiaron de nuevo el nombre, pasó a llamarse
Saraqusta. Se construyeron mezquitas,
acequias y mercados o zocos y la vida en la ciudad se volvió muy animada. De la
ocupación musulmana que duró más de 400 años nos han quedado joyas como el
palacio de la Aljafería que se convirtió rápidamente en un gran centro cultural.

Alfonso I el Batallador
en el año 1118 reconquistó la ciudad que pasó a ser cristiana y se comenzó la
construcción de una gran catedral de estilo románico que es la actual Seo, muy
cerca estaba la iglesia de Santa María actualmente la basílica de Nuestra
Señora del Pilar. Alfonso I no expulsó a los musulmanes y les permitió que
siguieran practicando su religión, En esta época habitaban la ciudad: los
mudéjares (musulmanes en tierras cristianas), los judíos que llegaron en época
de los romanos y los cristianos. Numerosas iglesias se construyeron durante la
Edad Media, el comercio creció y con él la ciudad por lo que tuvieron que
construirse nuevos barrios.
En el siglo XIII la
ciudad comenzó a conocerse como Zaragoza y se convirtió en la capital del reino
de Aragón, los reyes tenían que coronarse en la Seo, venían monarcas de otros
reinos que se alojaban en la Aljafería, la cual tuvo que ser ampliada y se
celebraban importantes fiestas y torneos.
Vista de la Torre de la Seo
En el siglo XIV la
diócesis de Zaragoza se convirtió en arzobispado y las sesiones de las Cortes
de Aragón que se celebraban en la ciudad hacían de ella un centro de reunión de
las fuerzas vivas del reino. Fue este un siglo de fuertes convulsiones y
revueltas contra la monarquía lo que unido a la peste que empezó a asolar las calles
de la ciudad provocó una crisis económica muy fuerte. Algo positivo a destacar
fue la construcción de preciosas torres mudéjares de ladrillo adornadas con
cerámica, algunas han llegado a nuestros días como la de San Gil, San Miguel,
San Pablo o la Magdalena.
Torre de la iglesia de San Gil - Torre de la Magdalena - Torre de San Pablo
En el siglo XV, el gran
rey Fernando el Católico remodeló la Aljafería convirtiéndola en un gran
palacio, mandó construir el fabuloso Salón del Trono que causaba admiración a
todos los visitantes. Los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de
Castilla expulsaron a los judíos de la península y las sinagogas zaragozanas se
quedaron vacías.
El siglo XVI nos trajo la
construcción de la Lonja para uso de los mercaderes y la Torre Nueva que pronto
se inclinaría y más tarde sería destruída, la inauguración de la Universidad en
el barrio de la Magdalena llenó la ciudad de estudiantes. Fue un siglo próspero
para la ciudad que se llenó de palacios construidos por los ricos mercaderes:
el de los Morlanes, de Sástago, de los Torrero, de los Pardo (actual museo
Camón Aznar), de Arguillo (sede del museo Pablo Gargallo), el de los condes de
Morata (actual sede del Tribunal Superior de Justicia de Aragón pero conocido
por los zaragozanos como la Audiencia).
Exterior e interior del Palacio de la Lonja
Con el siglo XVII llegó
una nueva crisis económica y Felipe III ordenó la expulsión de los moriscos
(musulmanes convertidos al cristianismo). Nuevas iglesias y conventos barrocos
llegaron con este siglo, otras se remodelaron al nuevo estilo. La construcción
más importante que se comenzó en esta época es la basílica del Pilar en el
lugar que ocupaba la antigua iglesia de Santa María.
Basílica de Nuestra Señora del Pilar
El siglo XVIII con Felipe
V, el primer Borbón, trajo la desaparición del reino de Aragón con los decretos
de Nueva Planta que significaron que España se convertía en un reino único.
En este siglo se
destacaron los ilustrados, una minoría culta y bien preparada que mejoró la
ciudad en muchos aspectos y el canal imperial trajo sus primeras aguas a la villa.
El gran pintor aragonés Francisco de Goya y Lucientes nacido en la vecina
localidad de Fuendetodos decoró con sus pinturas al fresco una de las bóvedas
de la basílica del Pilar dedicada a la Adoración del nombre de Dios o la cúpula
dedicada a la Virgen, la cartuja del Aula Dei también cuenta con sus pinturas
lo mismo que diversos museos de la ciudad o el palacio arzobispal.
Retrato de Francisco de Goya (1746 Fuendetodos -Zaragoza / 1828 Burdeos)
El siglo XIX otorgó a la
ciudad los títulos de: Muy Noble, Muy Leal y Muy Heroica por la defensa que los
aguerridos aragoneses, dirigidos por el general Palafox, hicieron de su ciudad
frente a los franceses, este acontecimiento ha pasado a la historia como los
Sitios de Zaragoza.
En 1838 la ciudad no
quedó al margen de la guerra civil entre
los carlistas y los defensores de Isabel II.
A finales de siglo
comenzó la modernización de la ciudad con la construcción del Salón de Santa
Engracia, actual paseo de la Independencia; la apertura de la calle Alfonso
dedicada a su gran rey Alfonso I y la remodelación del casco antiguo. La
celebración de una exposición trajo la construcción del edificio que hoy conocemos
como Capitanía General. La Universidad construyó el fabuloso edificio para la
facultad de medicina, el actual Paraninfo.
La llegada del
ferrocarril a tierras aragonesas ayudó a la industrialización de la ciudad.
Puerta del Carmen (ilustración)
Siglo XX; comenzó con la
celebración Hispano Francesa en la plaza que actualmente conocemos como de los
Sitios, cien años después de la guerra de la Independencia, los franceses y los
aragoneses se unían en una celebración.
Y así llegamos al siglo
XXI del que destacamos la exposición internacional dedicada al agua, para su
celebración se construyeron diferentes pabellones en los que actualmente se
encuentra la ciudad de la Justicia, edificios representativos como la Torre del
Agua, un pabellón puente sobre el río Ebro o el modernísimo puente del Tercer
Milenio.
La ciudad celebra sus fiestas el 12 de octubre en honor a la virgen del Pilar. El acto más importante es la ofrenda de flores que dura gran parte del día.